lunes, 6 de diciembre de 2010


Él, con solo mirarlo, hace que lo entienda todo, él entiende todas mis miradas, y yo podría pasar todos los días por el resto de mi vida mirándolo a él y a su sonrisa, esa sonrisa que me ilumina la vida, esa sonrisa que cambió el color de mis mañanas y me llena de felicidad. Es muy especial, tanto él como su mirada y su sonrisa, porque cuando él me mira a los ojos el resto del mundo se congela, desaparece, no hay nadie más que nosotros; Y esos son los momentos que más disfruto, cuando estamos solo él, solo yo, solo nuestro amor. En esos momentos no se mide el tiempo, no existe paz igual, no hay de qué preocuparnos. Porque cuando estoy con él desaparecen todos mis problemas, él desarma cada uno de mis esquemas quedándose solo conmigo, con él puedo ser y hacerlo todo; ser yo misma. Así cuando estamos solo nosotros, no hay momento que desee más, porque podemos estar en silencio y no hay nada que decir, porque lo sabemos todo; y no hay que demostrarle a nadie quienes somos y cuanto nos amamos, no hay que pensar en nada más que en nosotros.
Me hace feliz tenerlo a él, a su mirada, a su sonrisa, a lo que él es cuando está conmigo, y digo que es especial porque nadie más puede verlo, nadie más es testigo de lo que somos cuando solo somos nosotros, por eso ese momento es tan único y me gusta tanto.
No espero nada más de él, ni él espera nada más de mí. Me gusta tanto ese silencio... sin palabras, sin discusiones, sin celos, sin injusticias, sin escándalos, sin preocupaciones, sin nada más que nosotros. Es cuando más lo amo y cuando más lo disfruto, porque él hace que quiera pasar mi vida entera al lado suyo, siendo feliz y cumpliendo nuestros sueños.
No hay nada mejor que él, que estar con él, hablar con él, callar con él, pensar con él, mirar con él, soñar con él, imaginar con él, esperar con él... con él, su mirada, su sonrisa y todo lo que él significa para mí. ♥